sábado, 5 de marzo de 2011

Noche de fiesta en el 'Coloso' de la 74

Llegué al estadio en la tarde, antes de las tres para ver cómo era el ambiente previo al juego y lo primero que me llamó la atención fue la poca gente que se veía a comparación de los muchos puestos de venta que se encuentran en la unidad deportiva Atanasio Girardot. Mientras camino observando hacia los negocios, me parece estar viendo que la imagen se repite cada vez que voy avanzando. Los locales son idénticos, no sólo en su estructura sino también en los productos que ofrecen: frutas, jugos, paletas… ¿cerveza?

La venta de licor en el sector del estadio depende de las medidas de seguridad que se toman para ciertos partidos. Esta noche sabatina juegan Medellín vs. Millonarios y el coronel Fredy Baquero, comandante encargado del operativo de seguridad, me ha dicho que para este partido no hay restricción de venta de licor al exterior del estadio, sólo a partir del anillo de seguridad que rodea la unidad deportiva hacia adentro está prohibida la venta de bebidas alcohólicas. Esa declaración que me entrega el encargado del dispositivo de seguridad me tomó por sorpresa.

Pensé que esas medidas también limitaban a los negocios aledaños al estadio y no únicamente a los locales que se encontraban al interior del complejo deportivo. Además me parecía extraño, si existen locales administrados por el Instituto de Deportes y Recreación del Municipio de Medellín (Inder) tanto por dentro como por fuera de ese anillo de seguridad, ¿cómo podría para unos aplicar la norma restrictiva y para otros no? Otra pregunta que me surgía además de la que inicialmente me llevo a analizar por qué algunos venteros decidían seguir vendiendo licor aún cuando la ley se los impide.
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Luis Montoya (hincha dim)-los venteros se sostienen con la venta de licor

Confundido por aquellas palabras del coronel Baquero y agotado por el calor sofocante que golpeaba esa tarde, me dirigí a una de las muchas tiendas que se encuentran frente al estadio. Me llamó la atención una de nombre Aguardiente, me atrajo la duda ¿qué estarán vendiendo? Cuando me acerco al local me exalto por el aviso colgado de la reja que decía: “hoy no vendemos licor, no insista”. En vista de la advertencia pido que me vendan una gaseosa para rehidratarme. Cuando el joven Andrés López me atiende no puedo evitar preguntarle por el anuncio, vengo de recibir información según la cual él no tiene por qué dejar de vender licor.

Sorprendido, el tendero me responde: “Secretaría de Gobierno pasó repartiendo una notificación en la que decía que hoy no se podía vender licor, siempre pasan tres días antes cuando se toma esta medida de seguridad”. Una vez noto esta contradicción entre el testimonio del negociante y el comandante de seguridad, recuerdo que un señor de edad acompañado de un niño le preguntó al coronel Baquero a qué horas abren las puertas del estadio. A las cuatro, respondió el coronel. Cómo así, si el partido es a las tres y media, dijo el señor. Era un día de confusiones, la boleta fue impresa con un horario incorrecto, desinformando así a la afición, el partido comenzaba a las seis y veinte.

Una vez me tomé la gaseosa, decidí volver al estadio más tarde para hablar con algún hincha que disfrutara beber unos tragos después del partido, a esa hora es que se ven más personas en los locales comerciales. Fue así como me encontré con Luis Montoya, un aficionado al Independiente Medellín que asiste a la tribuna Oriental cuando el equipo está regular porque “equipos buenos no hay en Colombia”.
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Luis Montoya (hincha dim)-Estadio es un Plan sano para los de épocas anteriores

Fue una conversación de la cual resultaron varias hipótesis interesantes, una de ellas, las diferencias culturales que existen entre la variedad de personas que van al estadio. Por un lado, están los aficionados que se acostumbraron a ir a ver el partido sentados y hablando con el vecino del juego. Otros hábitos caracterizan a las barras bravas, de los cuales hablé con el aficionado han transformado el plan familiar de ir al estadio.

Desde 1989 aparecieron los barristas en Colombia, el primero de estos grupos precisamente en Medellín, La Putería Roja, quien después pasara a desintegrarse para formar la actual Rexixtenxia Norte. Con la aparición de estos nuevos hinchas, los barristas, muchas costumbres cambiaron, la venta de licor por ejemplo empezó a restringirse luego de que surgieron las barras bravas. Los enfrentamientos entre hinchas se convirtieron en el centro de atención de la ciudad y las medidas de seguridad fueron emergiendo.

Antes de encontrarme con el hincha del Medellín quise platicar con uno de los venteros del estadio, fue cuando acudí al local de Pedro Ramírez. Con él estuve platicando sobre las consecuencias que le traía la restricción en la venta de licor. En su mirada se notaba desconsuelo ante la falta de clientes, no pude evitar comprarle una gaseosa mientras íbamos hablando. Según me comentó, sus ventas se disminuyen notablemente cuando la norma de ley seca empieza a regir. Pues él, no se atreve a vender cerveza cuando lo prohíben, “siempre hay alguien pendiente, no falta el que con un celular toma una foto y después lo multan a uno, o puede hasta perder el negocio”.
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Pedro Ramírez (ventero estadio)- Nos prohíben vender licor

Eso es lo que se vive a las afueras del estadio, durante los encuentros catalogados como tipo A se restringe la venta de bebidas alcohólicas. Además de esto, al interior del Atanasio Girardot se prohibió la distribución de licor con anterioridad, son varias las normas que estipulan esta restricción, la última de ellas fue expedida el veinte y siete de enero del 2005 por la en ese entonces directora del Inder, Alicia Vargas. Según el diario El Tiempo “la medida no es nueva. Esta fue aprobada en el 2002, sin embargo, nadie la hacía cumplir”. El tiempo.com
Si antes era menor la atención que se le prestaba a esta norma y ahora se persigue más, no se puede evitar que algunos traten de evadir la ley, ya sea por necesidad o no. Pero la problemática de la violencia en el estadio no se centra en el licor.
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Luis Montoya (hincha dim)-El problema no es el licor

Imposibilitar a los jóvenes para entrar al estadio ha sido otra de las medidas de seguridad que se han tomado para controlar la violencia. Luego de los disturbios ocasionados por hinchas de Nacional tras la derrota sufrida el 28 de noviembre de 2010 ante Once Caldas, se le negó la entrada a los menores de edad aficionados de este club durante seis fechas.
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Luis Montoya (hincha dim)-Solución no dejen entrar menores de edad

Ya que la aparición de los barristas ha generado cambios en las costumbres de los hinchas, y las medidas de seguridad que se toman son para controlar la violencia que se genera por algunos hinchas que dicen pertenecer a las barras, días después del partido me dirigí a la tienda que la Rexixtenxia Norte tiene en el centro comercial Obelisco para preguntarles sobre las medidas de seguridad que se toman para controlar la violencia.

Al entrar al local de la barra del Independiente Medellín observé a tres jóvenes que se encontraban tras el mostrador, uno de ellos muy cordialmente me dijo: “a la orden parcero”. Me presenté, les comenté mi objetivo y les pregunté si aceptaban la entrevista. Dudaron, se tiraban la pelota el uno al otro “hágale usted que se hablar mejor, colabórele al pelao”. Finalmente, se decidieron: “parce los tres le vamos hablando, pero no le decimos nombres ni nada”.

Acepté, lo importante es recoger el concepto de la barra sobre las normas de seguridad, pensé, teniendo en cuenta que los barristas forman parte del comité de seguridad que se realiza previo a cada partido. “Asistir a ese comité y no da lo mismo, nosotros no podemos opinar sobre la restricción a la venta de licor por ejemplo, eso ya es por decreto que la Alcaldía decide cuándo lo prohíben y cuándo no”, dijo uno de los tres muchachos de la Rexixtenxia Norte.

El mismo muchacho, que estaba sentado en la ventana del local volvió a hablar: “si usted me pregunta qué pienso de esa medida, eso no sirve de nada. Prohíben la venta de licor dos cuadras a la redonda del estadio, si me gusta el chorro me voy cinco cuadras más allá, me emborracho y así entro al estadio. Incluso, cuando sacan esa norma, en La 70 no prohíben la venta de licor”.
Nuevamente me encontraba con una contradicción, mientras los barristas asisten al comité de seguridad donde se toman las decisiones para controlar la violencia, a ellos les parece que su funcionalidad en ese comité es nula “sólo se habla de si van a venir hinchas visitantes y cuántos van a venir”.

En vista de que el primer ventero con el que hablé me negó que vendiera licor durante la ley seca, fui en busca de otro local en un horario en el que la falta a la norma se hace más notoria. Llegué al lugar de trabajo de Manuel Moreno para presenciar a los hinchas cuando salían del estadio, aquél hombre no me podía negar que estaba vendiendo licor, yo estaba presenciando cuando lo despachaba. Además era un vendedor con espíritu festivo, entraba en confianza fácil con la gente, a tal punto que me ofreció un guaro, su alegría se debía a que estaba jugando su equipo, Independiente Medellín.
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Manuel Moreno (ventero estadio)-No veo razón de la ley seca

El partido terminó empatado 3 a 3, la afición salió con deseos de quedarse un rato en el sector, tomando cerveza. El local que más gente acogía era el de Manuel Moreno, quien una vez finalizó el juego se apresuró a poner la música del Medellín para llamar clientes. Espacio Público no apareció para hacer cumplir la norma que prohíbe vender bebidas alcohólicas, y los hinchas tuvieron la libertad de seguir con la fiesta por fuera del estadio.